Como una de las primeras industrias de la región, el calzado ha sido fundamental para el crecimiento y la historia de Nueva Inglaterra durante casi cuatrocientos años. Aunque lo que se fabrica y cómo se fabrica han cambiado a lo largo de los siglos, el diseño y la producción de calzado artesanal y especializado siguen prosperando en la región. Esta sección explora dicha historia.
La producción de calzado comenzó en Nueva Inglaterra en el siglo XVII, aunque la mayor parte de los zapatos seguían importándose de Gran Bretaña y Francia. En el siglo XVIII los zapatos de calidad se fabricaban con seda y cuero y se adornaban con hebillas brillantes. Sin embargo, la mayoría de los habitantes de Nueva Inglaterra calzaban botas y zapatillas sencillas fabricadas con cuero curtido en las colonias. Este calzado para el uso cotidiano lo confeccionaban los zapateros, conocidos como “cordwainers”, ya fuera en sus casas o en talleres situados en los patios traseros, llamados “ten-footers” porque los edificios solían medir 10 x 10 pies.
A principios del siglo XIX, la industria del calzado pasó de los pequeños talleres y artesanos independientes a las fábricas. La Revolución Industrial trajo consigo nuevas máquinas que funcionaban con vapor, lo que permitió una producción en masa sin precedentes. Al mismo tiempo, los fabricantes que antes eran independientes se fusionaron en empresas más grandes, eficientes y rentables. Para el año 1900, la producción de calzado era una de las industrias más importantes de Nueva Inglaterra y de todo Estados Unidos.
En 1923 se produjeron más de 350 millones de pares de zapatos en Estados Unidos, de los cuales un tercio procedía de Massachusetts, Nuevo Hampshire y Maine. El país experimentó un cambio importante en la producción de calzado después de la Segunda Guerra Mundial. Las fábricas, que en su momento bullían de actividad y se encontraban repartidas por toda Nueva Inglaterra, comenzaron a cerrar y a trasladarse al extranjero. A medida que los sindicatos perdían fuerza, las generaciones más jóvenes buscaban empleo en otras industrias.
La necesidad de producir en grandes cantidades, combinada con un ciclo de moda cada vez más acelerado, reestructuró por completo la producción de calzado. Para la década de 1970, los cientos de fábricas de calzado y negocios relacionados que había en toda Nueva Inglaterra se habían reducido a un puñado.
Los zapatos que se calzan hoy en día rara vez se fabrican en Estados Unidos, sino que se producen en gigantescas instalaciones industriales en China, Vietnam y Brasil, entre otros países. Sin embargo, el diseño se sigue haciendo en los Estados Unidos y las empresas que crean calzado artesanal y especializado siguen prosperando en Nueva Inglaterra.
Mapa de la industria
La exposición Historias del calzado incluye zapatos, anuncios y fotografías de toda Nueva Inglaterra. Haga clic en los puntos del mapa para explorar la industria del calzado de Nueva Inglaterra a través de los objetos.
Galería de objetos de la industria
En palabras de los fabricantes (en inglés)
Como parte de nuestra misión de contar las historias de los diseñadores de calzado, los comerciantes, los trabajadores y los usuarios del pasado, presente y futuro, Historic New England se reunió con nueve personas vinculadas a Nueva Inglaterra para crear una serie completamente nueva de historias orales en video. Mire una de estas entrevistas aquí, o visite la sección Historias orales para explorarlas todas.
El impacto del caucho
El caucho es uno de los materiales más importantes utilizados en la historia del calzado. Muchos habitantes de Nueva Inglaterra experimentaron por primera vez el calzado de caucho natural a principios del siglo XIX. Para esa época, los pueblos indígenas de la cuenca del río Amazonas ya fabricaban calzado a partir de este derivado de la savia de los árboles, ya fuera liso o adornado con motivos estampados, y enviaban decenas de miles de pares de zapatos de caucho natural a todo el mundo.
Inspirados por esa lucrativa empresa, inventores y científicos experimentaron con el material con la esperanza de crear un nuevo tipo de caucho que superara al producto natural en durabilidad y elasticidad y fuera menos sensible a los gélidos inviernos y sofocantes veranos de Nueva Inglaterra. Charles Goodyear desveló el secreto de este nuevo tipo de caucho en Connecticut en 1839, al que le dio el nombre de caucho vulcanizado en honor del dios romano de la metalurgia. Goodyear descubrió que añadir azufre y calentar el material producía los efectos deseados.
A partir de ese momento, el material evolucionó. Se convirtió en un elemento básico del calzado de Nueva Inglaterra con los chanclos de caucho, unos zapatos de caucho negro con muy poca estructura que se llevaban puestos sobre el calzado habitual para mantener los pies secos. El caucho también se convirtió en un componente fundamental de la bota L. L. Bean, diseñada por primera vez en 1912 como el zapato de caza de Maine. El diseño, adaptado perfectamente al clima cambiante de nuestra región, se ha fabricado de manera ininterrumpida por más de cien años y es un icono del estilo de Nueva Inglaterra reconocido en todo el país. Al mismo tiempo, surgieron empresas como Converse y New Balance, que con el tiempo usaron el caucho para ayudar a impulsar la industria de los tenis, que hoy en día es un elemento básico de la moda norteamericana reconocido a nivel mundial.
Galería de objetos de caucho
Galería de tarjetas comerciales
El calzado inspiró los materiales innovadores y artísticos que se usaron para vender zapatos a lo largo de los siglos XIX y XX. Estas tarjetas comerciales, que constituyen obras de arte en sí mismas, capturan el encanto de los métodos coloridos, y a menudo extravagantes, empleados para promocionar a los fabricantes y vendedores de calzado de Nueva Inglaterra.
Conservación de los zapatos
Los zapatos se fabrican para usarse, pero ¿qué ocurre cuando un zapato se convierte en una pieza de museo que debe conservarse? El equipo de conservación de Historic New England trabaja para estabilizar, limpiar, reforzar y preservar todas nuestras colecciones. Los zapatos presentan un reto único debido a que se fabrican con muchos materiales diferentes que, a menudo, se degradan a diferentes velocidades y, por lo general, dependen de que se usen para mantener su forma.


Sin un soporte interno, las finas tiras de los zapatos suelen deformarse con el paso del tiempo. Al añadir un soporte interno, a menudo se pueden corregir pequeñas deformaciones; sin embargo, el refuerzo no debe ocultar el zapato ni distraer la atención sobre él cuando se exhibe. Vivak es una lámina termoplástica transparente que se puede cortar de cualquier forma mientras está plana y luego moldearse para crear formas tridimensionales al calentarla.
Las tiras de muchos de los zapatos de tacón de Historias del calzado se reforzaron con Vivak, una lámina termoplástica transparente que se puede usar para hacer soportes a medida en el laboratorio.
Primero, se traza el contorno de la tira en papel; luego, este se coloca en posición plana a modo de patrón para transferir la forma y el tamaño aproximados de la tira a la lámina de Vivak.
Una vez hecho esto, se recorta la forma de la lámina de Vivak con tijeras. Se compara su ancho con la tira y se hacen los ajustes de tamaño necesarios mientras aún está plana. ¡El Vivak es mucho más difícil de cortar una vez que se dobla!
A continuación, se utiliza una pistola de aire caliente para calentar el Vivak y se le da forma al soporte para que coincida con la de la tira. Los guantes resistentes al calor protegen las manos del conservador durante este paso. Se debe mantener la forma deseada mientras el Vivak se enfría hasta alcanzar la temperatura ambiente. Una vez frío, el Vivak recupera su rigidez y conserva su forma.
El soporte se prueba entonces en el zapato y se vuelve a moldear con la pistola de aire caliente hasta conseguir el ajuste perfecto. Se pueden usar horquillas de cabello para ayudar a sujetar el Vivak durante estas pruebas.
Una vez que el soporte tiene la forma correcta, se sujeta cuidadosamente al zapato para garantizar que el Vivak se mantenga a ras con la tira y permanezca en su sitio durante la exposición.
Para la correa del tobillo de este zapato de tacón en particular, se necesitaron dos piezas de Vivak. La segunda pieza, que sirve de soporte a la parte delantera de la correa, se mantiene en su lugar gracias a la ligera tensión creada cuando la correa está estirada por completo, tal y como ocurriría al colocarla alrededor del tobillo.
